Pudiera parecer una de las tantas obras que se escribieron sobre la alquimia, magia y hechizos, que se hicieron tan populares en la época medieval. Sin embargo, El Liber Volantis o Libro Volador no es más que una recopilación de textos antiguos acerca el arte de volar, o sea, se ocupa de reunir, clasificar y detallar toda la información disponible acerca de un poder en especial: volar sin la utilización de medios físicos y/o mecánicos; es decir, volar usando la magia. Editado en Inglaterra durante siglo XIX, alcanzó gran notoriedad en los círculos ocultistas que entonces se ponían de moda.
Desentrañando los misterios de un libro prohibido
Según la tradición esotérica de la Edad Media, el acto de volar no constituía ´´ un misterio ´´; de hecho, se lo consideraba un simple entretenimiento, incluso una distracción, que el nigromante debía evitar si en realidad deseaba obtener poderes más elegantes, ya que el vuelo en la magia rara vez se entiende como un fin en sí mismo sino más bien como un efecto secundario; por ejemplo, la levitación.
Otros capítulos del libro documentan ´´ los numerosos casos ´´ de personas que fueron vistas levitando como consecuencia de un rapto de fe. En estos casos, el vuelo no es algo buscado por el sujeto, sino un efecto secundario, pasajero y sin consecuencias sobre terceros. También relata una larga lista de anécdotas de ´´ vuelos infructuosos ´´, comos los registrados por la Inquisición en 1641, Italia, donde miembros de la secta Donna di Fuora volaron en bandada hacia Benevento, generando varios accidentes aéreos producidos por maniobras audaces cuyo propósito era impresionar a las muchachas de la aldea. Así como el uso de ´´ p ó cimas m á gicas para volar sol í a traer toda clase de sucesos desgraciados ´ ´: en 1560, también en Italia, una mujer se untó con una cantidad excesiva de hierbas mágicas para volar hacia el sabbat, logrando en cambio una trayectoria desafortunada hacia las habitaciones papales. El libro, además, añade ciertas fórmulas que permiten, entre otras cosas, volar escondido dentro de una nube negra.
Pese a lo atractivo de utilizar ensalmos capaces de obrar grandes prodigios, el texto alerta al oficiante sobre los peligros que representa su uso indiscriminado, e inmediatamente después aclara que el acto mágico de volar es uno de los más peligrosos:
´´… y es que cuando el hombre rompe las leyes del universo para favorecer planes viles, la naturaleza entera se vuelve contra é l.´´
En síntesis: el Liber Volantis sostiene que volar no tiene nada de malo, pero tampoco nada bueno. En cualquier caso, lo bueno y lo malo no están determinados por el acto de volar en sí mismo, sino por quién vuela y para qué; si se trataba de una persona virtuosa, el vuelo es producto de una bendición divina, en cambio, si lo ejecutaba un nigromante, resultado de oscuros pactos. En otras palabras: volar con medios mágicos no constituye un gran desafío; el verdadero riesgo consistía en sobrevivir al vuelo…