Gabriel García Márquez. Foto tomada de Internet

Gabriel García Márquez: de Aracataca a Macondo

Genial creador de obras clásicas e imprescindibles. Uno de los grandes novelistas del siglo XX, renovador de la literatura en español y figura clave en el auge del llamado realismo mágico. 

Gabriel García Márquez, o sencillamente el Gabo, se encuentra en el olimpo de la literatura universal por su manejo de las palabras y su capacidad descriptiva, a medio camino entre la fantasía, la realidad, el sueño, el mito y el deseo. Fue el máximo representante del Boom Latinoamericano. 

Vida y Obra

Gabriel García Márquez nació en Aracataca, el 6 de marzo de 1927. Creció entre sus abuelos maternos y sus tías, pues sus padres, se fueron a vivir, cuando Gabriel contaba sólo cinco años, a la población de Sucre, en la que su padre abrió una farmacia y su madre daría a luz a la mayoría de los once hijos del matrimonio.

Gabriel (en el centro) junto a sus hermanos. Foto tomada de Internet

Los abuelos de García Márquez eran dos personajes muy particulares y marcaron el periplo literario del futuro escritor: el coronel Nicolás Márquez, veterano de la guerra de los Mil Días (1899-1902), le contaba a Gabriel infinidad de historias de su juventud y de las guerras civiles del siglo XIX, lo llevaba al circo y al cine, y fue su cordón umbilical con la historia y con la realidad. Doña Tranquilina Iguarán, su abuela, pasaba los días contando fábulas y leyendas familiares, mientras organizaba la vida de los miembros de la casa de acuerdo con los mensajes que recibía en sueños: ella fue la fuente de la visión mágica, supersticiosa y sobrenatural de la realidad. 

Aprendió a escribir a los cinco años en el colegio Montessori de Aracataca gracias a la joven profesora Rosa Elena Fergusson. Fue ella quien le inculcó la puntualidad y el hábito de escribir directamente en las cuartillas, sin borrador.

A los 10 años ya escribía versos humorísticos y a los 13, gracias a una beca, ingresó en el internado del Liceo Nacional de Zipaquirá. Fue esa infancia llena de aventuras, fábulas e historias contadas por los abuelos y sus tías la que sentaron las bases de su composición más célebre, Cien años de soledad

En 1947 comienza a estudiar Derecho en la Universidad Nacional de Cartagena y ahí es cuando nace su verdadera pasión por la literatura. Tras el cierre de la universidad después del “Bogotazo” abandona sus estudios para trabajar como periodista en varios medios, como El Universal o El Heraldo. La profesión periodística tuvo una gran influencia en la formación literaria de García Márquez, y marcaría de forma decidida el estilo de sus obras.

En febrero de 1954 García Márquez se integró en la redacción de El Espectador, donde inicialmente se convirtió en el primer columnista de cine del periodismo colombiano, y luego en brillante cronista y reportero. Al año siguiente publica La hojarasca, donde por primera vez habla del pueblo de Macondo, y un extenso reportaje por entregas: Relato de un náufrago, el cual fue censurado. La dirección del periódico decide enviarlo de corresponsal a Ginebra y luego a Roma. Vivió una larga temporada en París, y recorrió Polonia y Hungría, la República Democrática Alemana, Checoslovaquia y la URSS.

Como periodista. Foto tomada de Internet

En marzo de 1958 contrae matrimonio en Barranquilla con Mercedes Bracho con quien tendrá dos hijos. Ese mismo año publicaría El coronel no tiene quien le escriba. Al año siguiente es nombrado director de la recién creada agencia de noticias cubana Prensa Latina. En 1960 vivió seis meses en Cuba y al año siguiente fue trasladado a Nueva York. Después se fue a vivir a México y ya no pudo volver a Estados Unidos, al negarle el visado por ser acusado de comunista, hasta que la Universidad de Columbia le otorgó el título de doctor honoris causa en 1971. En 1962 escribe La mala hora.

Junto a su esposa e hijos. Foto tomada de Internet

La consagración definitiva: Cien años de soledad

Un día de 1966 cuando se dirigía desde Ciudad de México al balneario de Acapulco, tuvo la visión de la novela que había dado vueltas en su cabeza durante diecisiete años. Ahí fue cuando decidió que era el momento y se sentó a la máquina de escribir trabajando sin descanso ocho horas diarias durante dieciocho meses seguidos.

En 1967 apareció el resultado: Cien años de soledad, en la que Márquez edifica y dota de vida al pueblo mítico de Macondo y a la legendaria estirpe de los Buendía: un territorio imaginario donde lo inverosímil y mágico no es menos real que lo cotidiano y lógico. Así es como se describe el postulado básico de lo que después sería conocido como realismo mágico y que constituye una síntesis novelada de la historia de las tierras latinoamericanas que, en el fondo, es también la parábola de cualquier civilización, de su nacimiento a su ocaso.

El éxito de la novela situó a García Márquez en la primera línea del Boom de la literatura hispanoamericana y supuso el espaldarazo definitivo para aquel fenómeno editorial que, desde principios de los 60, estaba dando a conocer al mundo la obra de los nuevos y no tan nuevos narradores del continente. Tras el aplauso unánime del público y de la crítica, García Márquez se estableció en Barcelona y pasó temporadas en Bogotá, México, Cartagena y La Habana.

Durante las siguientes décadas escribiría cinco novelas más y se publicarían tres volúmenes de cuentos y dos relatos, así como importantes recopilaciones de su producción periodística y narrativa. Cabe destacar Crónica de una muerte anunciada (1981), prodigio de perfección constructiva y narrativa basado en un suceso real y alejado del realismo mágico, considerada por muchos su segunda obra maestra.

En la madrugada del 21 de octubre de 1982, recibe la noticia, del otorgamiento del Premio Nobel de Literatura por parte de la Academia Sueca. La concesión del Nobel fue todo un acontecimiento cultural en Colombia y en Latinoamérica. Dos actos confirmaron el profundo sentimiento latinoamericano de García Márquez. A la entrega del premio fue vestido con un clásico e impecable liquilique de lino blanco, por ser el traje que usó su abuelo y que usaban los coroneles de las guerras civiles, y que seguía siendo de etiqueta en el Caribe continental. Y con el discurso “La soledad de América Latina” (leído el miércoles 8 de diciembre de 1982 ante la Academia Sueca en pleno y cuatrocientos invitados y traducido simultáneamente a ocho idiomas), intentó romper los moldes o frases gastadas con que tradicionalmente Europa se ha referido a Latinoamérica, y denunció la falta de atención de las superpotencias hacia el continente.

Junto a Fidel Castro y Fernando Birri en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños. Foto tomada de Internet

Tras algunos años de silencio, en 2002 García Márquez presentó la primera parte de sus memorias, Vivir para contarla, en la que repasa los primeros treinta años de su vida. En 2004 vio la luz la que iba a ser su última novela, Memorias de mis putas tristes

Adapatación filmica de una de sus más bellas novelas. Foto tomada de Internet

El 17 de abril de 2014, fallecía en Ciudad México. El mundo entero lloró la desaparición del mago de las palabras cuyas descripciones eran pura poesía sin haber escrito apenas versos en su vida.

Su estilo siempre estubo claro: nunca fue un crítico, ni un teórico literario, a una desbordada fantasía le unía un un prodigioso “don de contar”.

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