José Martí y el periodismo. Foto tomada de Internet

José Martí y el periodismo

La prosa martiana, en la que sobresale el estilo novedoso, vivaz y de gran fuerza expresiva, tan característico de Martí, es esencialmente artística y, al mismo tiempo, ejemplo de literatura puesta al servicio de una causa: las ideas de justicia y libertad para Cuba, la América y la humanidad. La necesidad de llegar a las grandes masas, con el fin de conseguir sus objetivos patrióticos, hace que la mayor parte de sus escritos en prosa pertenezcan al periodismo.

La prosa periodística de Martí está integrada por crónicas y artículos de variada índole y de temas muy diversos, en los que se destacan el comentario personal, subjetivo, la exposición objetiva de hechos o sucesos y la descripción animada de la realidad, siempre en forma bella y emotiva.

En Cuba

Desde la adolescencia José Martí se vinculó al ejercicio del periodismo. Tenía 16 años cuando publicó sus primeros trabajos en un periódico creado por él y su amigo Fermín Valdés Domínguez: El Diablo Cojuelo, publicado el 19 de enero de 1869 y de efímera duración.

Primer periódico redactado por José Martí. Foto tomada de Internet

Apenas habían transcurrido nueve días de la aparición de El Diablo Cojuelo cuando ve la luz, La Patria Libre, cuyo primer y único número fue publicado el 23 de enero. Este era de  mayor formato que el anterior, con más páginas y mejor papel. En esta ocasión además de Fermín Valdés Domínguez se incorporaron en la publicación, el maestro de ambos, Rafael María de Mendive y el abogado Cristóbal Madan.

En las dos últimas páginas de La Patria Libre, el joven Martí estrena su poema dramático Abdala, donde alude veladamente a los acontecimientos que estaban ocurriendo en Cuba y el ánimo de los cubanos, y expone su primer concepto de la patria.

Razones extraliterarias lo llevan a prisión al encontrarse en la casa de Valdés Domínguez, una carta en la que se acusa a un condiscípulo de apostasía (traición). Martí reclamó la paternidad del documento y es condenado a presidio. Luego de varias gestiones de los padres la pena se le conmutó por la de destierro a España.

España y México

En tierra española, Martí desarrolló una fecunda práctica periodística. Sin embargo, para muchos críticos, es el país azteca donde se reveló definitivamente como periodista.

En suelo mexicano colaboró en La Revista Universal redactando crónicas parlamentarias, críticas de teatro, crítica de arte y los famosos Boletines que firmaba con el seudónimo de Orestes. Sobresalieron también sus colaboraciones en la revista El Socialista.

En esta publicación mexicana fue donde único Martí utilizó el seudónimo Anáhuac y su primera crónica salió el 2 de marzo de 1875. Foto tomada de Portal José Martí

En cada una de los trabajos para los medios de prensa de México se percibe la madurez alcanzada en la práctica del oficio. Ello obedecía a la incesante avidez de Martí por los temas políticos relacionados con esta tierra. Conocía la misma, tenía información de primera mano sobre los actores que se movían en el escenario político y no temía dar sus opiniones, incluso sobre el presidente Porfirio Díaz. Los temas científicos también reclamaron su atención.

En Estados Unidos

La etapa más fecunda e intensa de su actividad como periodista ocurrió tras su llegada a Nueva York, en enero de 1880, después de su segunda deportación a España. En el país norteño se desempeñó como crítico de arte en The Hour, y en The Sun.

En Estados Unidos a José Martí le correspondió inaugurar la corresponsalía extranjera. Su extensa labor periodística se encuentra diseminada en un gran número de revistas y periódicos del continente americano, a los cuales enviaba sus colaboraciones: entre otras, La Opinión Nacional (Caracas), La Nación (Buenos Aires), La Opinión Pública (Montevideo), El Partido Liberal (México), La República (Honduras) y otros.

Su labor más destacada como periodista puede considerarse el periódico Patria, fundado por él el 14 de Marzo de 1892 y que se continuó editando después de su muerte hasta el 31 de Diciembre de 1898. Esta publicación sirvió como vocero y guía de los revolucionarios cubanos en las luchas por la independencia.

Las misiones del periodismo según José Martí

En el artículo “Sobre periodismo” publicado en Patria, 1892, Martí define las misiones del periodismo de la siguiente manera: “(…) que no haya una manifestación de la vida, cuyos diarios accidentes no sorprendan al diarista: eso es hacer un buen diario. Decir lo que a todos conviene y no dejar de decir nada que a alguien pueda convenir (…)”.

“(…) Que todos encuentren en el diario lo que pueden necesitar saberlo. Y decirlo con un lenguaje especial para cada especie: escribiendo en todos los géneros, menos en el fastidioso de Bibeau, desdeñando lo inútil y atendiendo siempre lo útil, elegantemente (…)”.

“(…) Que un periódico sea literario no depende de que se vierta en él mucha literatura, sino que se escriba literariamente todo. El periódico debe estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano, y la espuela en el tacón (…)”. Al menor accidente, debe saltar sobre la silla, sacudir la fusta, y echar a escape el caballo para salir pronto y para que nadie llegue antes que él (…)”.

“(…) Debe, extractando libros, facilitar su lectura a los pobres de tiempo. O de voluntad o de dinero. Hacer asistir a los teatros, como sentados en cómoda butaca que este efecto hace una alineada y juiciosa revista, a los pobres y a los perezosos. Debe desobedecer los apetitos del bien personal, y atender imparcialmente al bien público (…)”.

“(…) Debe ser coqueta para seducir, catedrático para explicar, filósofo para mejorar, pilluelo para penetrar, guerrero para combatir. Debe ser útil, sano, elegante, oportuno, saliente. En cada artículo debe verse la mano enguantada que lo escribe, y los labios sin mancha que lo dicta. No hay cetro mejor que un buen periódico (…)”.

Por esas razones el periodismo de José Martí ha sido elogiado por la crítica de muy diversos modos. Algunos estudiosos consideran que es “elevado a un nivel artístico como jamás se ha visto en español, ni probablemente en otro idioma”. Otros señalan que se trata de un modo de hacer atento “a la vibración del instante”.

A juicio del intelectual cubano Juan Marinello (1898-1977), el periodismo de José Martí alcanza su más alto nivel, “porque la variedad y extensión de su obra pone de relieve, al reflejar lo cotidiano, su calidad de periodista mayor en el que se aúnan el escritor, el revolucionario y el creador literario“.

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